Aprendizaje basado en el contexto de hiperconectividad (1a. parte)

Nuevos significados y formas de interpretar los códigos de información y comunicación se revelan de manera cotidiana en jóvenes y adolescentes que viven y experimentan los cambios de la sociedad de la información y de los conocimientos. Importantes estudios surgen actualmente en relación a este nuevo fenómeno social y cultural: el uso de los llamados teléfonos móviles inteligentes (smartphones), sus implicaciones en las formas de convivencia e interacción aun son inciertas, porque ahora se reduce a las distintas formas de compartir información en formatos que van desde una imagen, fotografías personales y grupales, una grabación de audio, un "emoticon", hasta un video. Lo importante es estar pendiente, de lo que sucede con los (as) demás que están igualmente conectados, y están atentos de los eventos y sucesos que se dan en el transcurso de un día o en una semana.



Es en este tipo de intercambios y acciones individuales, es como se generan los nuevos protocolos de convivencia cotidiana, pero también, es cierto que esto genera formas de comportamiento que llegan a aislar a los individuos de todo lo que ocurre a su alrededor. Tal es el caso de accidentes automovilísticos, o de personas que van atentos a su smartphone: en algunos casos, por ir de cacería de "Pokemones", que terminan atropellados a la mitad de la calle. O de otras situaciones, que se han dado por ejemplo, en la Cd. de México; de jóvenes que has sido asaltados y dañados en su persona, por estar "hiperconectados" a sus celulares, porque tal vez, en esos momentos están "testeando" con alguna novia o amigo, o incluso, se estén peleando con algún familiar. Eso es parte de la realidad que se vive por estos días de aceleramiento tecnológico, de novedad e hiperconsumo.

Esa es la parte de una realidad cotidiana con los "millenials" o con las otras generaciones "Y", "Z", etc., la verdad es contundente y tampoco la podemos tapar con un dedo, porque uno lo observa cuando viaja en los transportes colectivos (metro, autobus, etc.), se ven personas de distinta edad que van o regresan de sus labores y actividades, y van conectados a su celular, ya sea, jugando el "Candy Crush" famoso, o de perdida "Tetris",  escuchando música, o mirando videos de diferentes temas y contenidos, pero eso sí, absortos (as) sin estar de alguna manera presencialmente vivos, porque están "conectados", inmutarse como cuasi zombies que caminan dormidos e hipnotizados a su propia realidad tecnológica del momento, aunque no sabría, si cognitivamente activos, o si realmente están informados de todo lo que sucede aquí a nivel local inmediato, en el país y en el mundo.

Al parecer, se está dando ese fenómeno peculiar cuando uno accede a Facebook desde el celular y se da uno cuenta, hasta dónde realmente la gente está consciente del tipo de información que recibe por esta red social, si es más o menos intelectual, si sus gustos y preferencias van de la mano bajo el control digital y mediático de las empresas proveedoras de mercadotecnia, si se cree todo lo que ahí se publica, sobre todo cuando se habla de las apariciones de la virgen o de Cristo en los cielos, o que el líder norcoreano junto con el nuevo presidente de E.U. están a punto de "agarrarse del chongo", con bombas y misiles nucleares, o que se siguen evidenciando las raterías y corruptelas de los actuales funcionarios del gobierno nacional, o los nuevos avistamientos de ovnis y seres provenientes de supercivilizaciones extraterrestres que pronto nos invadirán. Todo esto se convierte en un trágico y apocalíptico escenario de circo digital mediático: un gran distractor y controlador social.



Pero qué hay de cierto que estos dispositivos electrónicos móviles, pueden revelarnos y ser empleados para otros fines y propósitos ajenos al ámbito cotidiano de una sociedad caótica, y se decide desde las altas esferas de los sistemas educativos, que ahora estos celulares van a sustituir a los cuadernos y libros de texto que solicitan en las escuelas de nivel básico, la bibliografía de las asignaturas en medio superior y en las universidades, que muy a pesar que se exige ésta se actualice, la información de los conocimientos disciplinarios, aun se queda a la mitad del camino, porque ya no es tan inmediata como suponemos, tiene marcada su caducidad, aunque muchos (as) detractores de la cultura del libro impreso siguen firmes y piensan que todavía es un gran tesoro tener acceso a la"verdad de los conocimientos y de la sabiduría a través de ellos. Sin embargo, por el actual valor y precio de su producción y distribución, los libros cada vez más se vuelven lejano y de difícil acceso a la gran mayoría de la población. 


De plano muchos alumnos y estudiantes son pocos los que acceden a las bibliotecas públicas o universitarias, sino es para cumplir con algún deber o tarea escolar o académica, hacer investigación documental para trabajos y productos recepcionales de titulación, pero no por el simple gusto de leer y comprender todo ese gran tesoro de saberes, conocimientos y avances del campo científico, o para cultivarse y adquirir nuevo bagaje de lenguaje (oral y escrito). Es ahí un punto de inflexión y reflexión de lo que se obtiene a través de estos dispositivos electrónicos, y es justo parte de lo que los (as) jóvenes de la generación del smartphone viven de manera inmediata: la información en cualquier momento y lugar, en diferentes entornos y ámbitos (sociales y culturales). Surge por el momento, la siguiente reflexión: ¿Están o no preparadas las instituciones educativas para asumir este reto de transformar y mejorar el proceso de enseñanza aprendizaje, a través del uso y utilización tecno-pedagógica con estos cacharros móviles, o es necesario replantear una concepción, enfoque y construir una concepción del aprendizaje basado en esta hiperconectividad? Lo dejaremos para la segunda parte por lo pronto.


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